viernes, 8 de agosto de 2014

CUENTO CORTO

Les dejo un pequeño cuento escrito por mi durante mi niñez. Espero les guste.


Cuento 2

               Caracolas para la abuela

 

Cuando llegamos no podía creer, ver lo grande que es el mar. No lo conocía y mi primer impulso fue correr y que mis pies se cubrieran de tan maravillosas olas. Para mi sorpresa, la primera de ellas casi me cubrió, di tan grandes y desesperados manotazos, que cuando menos lo esperé ya me encontraba en la orilla con las rodillas raspadas por la arena. Esa emoción y miedo que por primera vez experimenté, hizo que fuera cauteloso y no perderme disfrutar de lo hermoso que es la naturaleza. Así que mi abuela me colocó un chaleco salvavidas y, mientras yo jugaba con las olas ella no me perdía de vista.

Que bella es mi abuela, mira que llenarme de bloqueador para que el sol no hiciera estragos en mi lánguido cuerpo. Además no permitirme entrar al mar hasta pasar las dos horas reglamentadas después de comer. Nadie me cuida mejor que ella. - ¡Que fuera de mí!-exclamé.

La mañana antes de partir de nuevo a la capital, caminaba acompañado de mi abuela por la playa recogiendo pequeñas conchas que las olas arrastraban , de pronto descubrí tres grandes caracolas, las tomé y corrí hacia una de las tantas olas para lavarlas, inmediatamente, coloqué una en mi oreja derecha y escuché el mar. Emocionado por esta experiencia, miré a mi abuela y le di un enorme abrazo, agradeciendo el mejor regalo de mi vida. Yo, qué más podía darle, sino esas caracolas que hoy guarda en un lugar muy especial de la casa, recordando aquella aventura que vivimos ambos en ese lugar tan especial del  planeta.

 

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