EL DESARROLLO
Y LA GESTIÓN DE COMPETENCIAS PROFESIONALES: UNA MIRADA DESDE LA FORMACIÓN
Los cambios constantes que se han dado a nivel mundial en los ámbitos:
económico, tecnológico y en el de la organización; todos, como consecuencia de
la globalización, ha motivado a que se elaboren y surjan nuevos enfoques de
gestión que permitan desarrollar y generar al máximo competencias
profesionales y capacidades individuales.
Por ello, son cada vez más las
empresas que implementan una organización basada en competencias. Estas
competencias pueden ser individuales y colectivas. Las últimas, de mayor
importancia; donde el capital humano dentro de la organización que aprende
(versatilidad, trabajo en equipo, responsabilidad, participación, etc.) y la
gestión del conocimiento impregnada en la sociedades de la información, sean
considerados en las estategias de desarrollo de los recursos humanos. Con un
modelo propio que permita conocer el potencial de la misma organización; también tomar
decisiones de carácter organizativo e identificar los perfiles reales y los
perfiles deseables. Con éstos últimos, ya reconocidos, obviamente gestionar
líneas de actuación que permitan diferenciarlas. Es decir, que ahora las
empresas deben buscar las competencias (primero las genéricas, que son
transversales y que permiten pasar de un contexto a otro; y en la formación
ocupacional y continua, las específicas), evaluar, validar y evolucionar.
De lo anterior, y debido a la gran demanda para satisfacer las áreas
formativas con la inclusión de las nuevas tecnologías; las empresas se han
convertido en instituciones que han de formar en competencias y cualificar;
ante la impotencia de hacerlo la escuela.
Por tanto, el nuevo
enfoque debe reunir las ventajas de un modelo dinámico, las utilidades del
mismo, sus posibles aplicaciones y los beneficios de gestionar por
competencias.
¿Para qué gestionar por
competencias? Para que los recursos humanos incorporen los nuevos conocimientos
(saber hacer) y se puedan movilizar los
recursos de manera funcional (acción); desempeñándose de manera eficaz,
efectiva y exitosa (práctica-acción) la competencia profesional dentro del contexto en el ámbito sociolaboral (ser
competente). Para que provoque en el sujeto nuevas formas de pensar; de aprender
a aprender (saber actuar) desarrollando competencias a través de la experiencia y dentro del marco de las
organizaciones al establecerlas como generales; lo lleven a acrecentar su
potencial individual y se establezca la
relación con lo social para los logros de su formación a través de acciones.
Con lo anteror, se hace evidente el desarrollo de una formación continua
del trabajador, y que evolucionen las competencias de acción a lo largo de toda
la vida activa del mismo. La
experiencia, el contexto y la acción; van a fungir como agentes claves para que
se vayan edificando las competencias. Su utilidad debe adaptarse al contexto en
el área laboral y debe hacer frente a los cambios para que puedan
transformarse.
Sin lugar a dudas, es evidente que en la actualidad, para transformar
los procesos de producción y que tengan impacto a nivel escala, se necesitan
nuevos enfoques de gestión de recursos humanos; que se cuente con equipos y
tecnología de punta; que se capacite a los empleados, quienes son indispensables
en los procesos de cambio de las organizaciones que desean tener una
organización basada en competencias (liderazgo, voluntad, visión
compartida,etc). Así como prestar mayor atención a mejorar las competencias
personales y también las empresas.
No hay que olvidar la importancia de transmitir, desarrollar y formar
competencias en la actualidad. Es un desafío, una necesidad imperiosa para
transformar el mundo laboral:
técnicamente, económicamente y socialmente. Para las organizaciones, la gestión por
competencias puede ser una herramienta excelente para que se construyan las
competencias individuales que vayan acorde a las necesidades de las empresas.
El desarrollo del capital humano que ha de llenar los requisitos que exige el
mercado económico actual. Que sólo se va a dar si se fortalecen la capacitación
y el aprendizaje continuo de los individuos, pero valorizados conforme a un
sistema de competencias.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
. Tejada
Fernandéz José y Navío Gámez Antonio. Revista Iberoamericana de
Educación.
Grupo CIFO
Universidad Autónoma de
Barcelona,
España.
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